jueves, 27 de noviembre de 2008

PO 1065 TAPA!


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LOS KIRCHNER HABLAN, LOS DESPIDOS CRECEN


En la reciente reunión de la UIA, la Presidenta le ofreció a los patrones una reducción de sus aportes jubilatorios si tomaban trabajadores en blanco.

En otro ámbito, más distendido, hubiera desatado una carcajada grosera.

Los patrones quieren que se les alivie el costo de echar trabajadores, no de tomarlos; por eso, entre otras razones, piden la maxidevaluación del peso. 

El mismo verso recitó el marido en un acto de los camioneros, cuando dijo que bajo este gobierno el trabajo y el salario "no serán variable de ajuste". 

Los alcahuetes que lo rodeaban lo aplaudieron de puro cómplices. 

Porque mientras los Kirchner hablan, las patronales despiden. 

Iveco, Renault y VW ya han despedido a más del 10% del personal -a los contratados, claro, que se han convertido en el chivo expiatorio, pero sólo por el momento, de la bancarrota capitalista y de la desidia de la burocracia sindical. 

Entre las autopartistas, la masacre social es mayor: un 50 por ciento de la actividad. 

En la construcción, la cesantía es masiva -una verdadera vuelta a la desocupación de 2002. 

Por medio de los despidos, las patronales no solamente buscan resolver los efectos inmediatos de la crisis sino, por sobre todo, retrotraer las condiciones laborales en su conjunto; ¡por eso el presidente de la UIA le reclamó al gobierno mantener la ley de accidentes de trabajo en los términos en que la dejó el menemismo! 

Por las mismas razones, estas patronales exigen -junto a Carrió, Macri y Lavagna-, una maxidevaluación del peso, porque esto reduciría el valor del salario real. 

Para detener los despidos y las suspensiones es necesario un plan de lucha por el reparto de las horas de trabajo disponibles sin afectar los salarios. 

La defensa de los trabajadores está por encima de las elevadas ganancias de los capitalistas, incluso en medio de la crisis. 

Los despidos y las suspensiones forman parte también de una presión concertada de la clase patronal para devaluar el peso, con el argumento de que el tipo de cambio actual no le permitiría exportar y por lo tanto producir. 

Pura falacia: si la crisis capitalista mundial les obstaculiza la exportación, siempre está el mercado interno y las enormes necesidades insatisfechas de alimentación, vivienda, vestimenta, salud, educación, infraestructura vial e industrial. 

Los Kirchner están cediendo a la presión de los capitalistas con devaluaciones diarias, mientras los Carrió, Macri y Duhalde conspiran abiertamente para devaluar y aceptar un plan del FMI. 

La devaluación del peso beneficiaría a los capitalistas que han fugado 25.000 millones de dólares en los últimos 18 meses y a los que especulan contra el peso en el llamado mercado de futuros -otros 10 mil millones de dólares. 


Abajo las suspensiones y despidos. Que la crisis la paguen los capitalistas. Plan de lucha. Abajo el colaboracionismo de las burocracias de la CGT y la CTA con las patronales y el gobierno. Por el reparto de las horas de trabajo sin afectar los salarios. 

Mientras los gobiernos capitalistas de todo el mundo gastan billones de dólares para rescatar a bancos quebrados y a especuladores fundidos, reclamemos la nacionalización de los grandes capitales para impulsar una reactivación de las fuerzas productivas al servicio de las necesidades sociales de los que trabajan.

Los espejitos de colores de los Kirchner

Los blanqueos de capitales dispuestos por el gobierno, así como el anuncio de un enorme plan de obras públicas, están sacados del arsenal del ilusionismo. En este caso, la Presidenta y su corte buscan distraer al público de aquello que realmente importa: la fuga de capitales, la presión de los capitalistas para devaluar fuerte el peso, y los despidos y suspensiones que crecen de día en día. Es claro que cuando se han ido del país unos 28.000 millones de dólares desde mediados de 2007 y nada menos que 6.000 millones de dólares en los últimos cuarenta y cinco días, los capitalistas no van a hacer cola para repatriar ese dinero porque se les otorgue un perdón impositivo. Tampoco van a blanquear a trabajadores que tienen la intención de despedir, porque en ese caso les van a tener que pagar indemnizaciones cuando los echen. Todo el mundo puede ver cómo las patronales están aprovechando el trabajo precario para cesantear sin contemplaciones a los contratados con costo cero (ni siquiera son defendidos por los sindicatos). Los 70.000 millones de pesos que se anunciaron para obras públicas fueron copiados de las fantasías anunciadas por los gobiernos de otros países, con la misma finalidad de engatusar a la opinión pública. La mayor parte del anuncio está encarpetado desde hace tiempo y la que resta carece de financiación. La única plata que circula a nivel mundial va al rescate de los banqueros y de los especuladores financieros, y a nivel nacional financia la fuga de capitales. 

(La ley permite blanquear capitales sin necesidad de que entren al país. Es más escandaloso que el que Cavallo sacó en los comienzos de la convertibilidad. El blanqueo tiene otro objetivo: la impunidad frente a los desfalcos y los fraudes impositivos en que está envuelta buena parte de la clase capitalista. El kirchnerismo tiene la esperanza de apaciguar a la burguesía y sus reclamos a favor de una hiperdevaluación ofreciéndole como compensación este manto de olvido.) 

Devaluación 

Como ocurre en los eventos como el que organizó la UIA, la Presidenta conocía de antemano lo que iban a plantear los patrones en el discurso oficial. En este caso, el matrimonio oficial sabía que le iban a reclamar la devaluación del peso (llevarlo a 4 por dólar, según Lascurain, el presidente de los industriales, para de ahí en más seguir con minidevaluaciones). Es así como la patronal pretende reducir los salarios reales y aumentar su tasa de beneficio, no con perdones impositivos que en nada interesan a una clase social de evasores patológicos. Pero la Presidenta no recogió el guante, no polemizó con sus anfitriones, ni dijo que rechazaba la maxidevaluación del peso como alternativa al plan en curso; o sea que la devaluación masiva está en la carpeta oficial. Pero una maxidevaluación del peso será también la señal para una estampida inflacionaria, que volverá a hacer añicos los salarios. En este caso, tendremos un 2001 con yapa y una fuerte tendencia a la inestabilidad política. 

Los patrones de la UIA vocearon su reclamo devaluacionista sin considerar que le hacían eco, delante del gabinete, a los opositores del kirchnerismo. González Fraga, del ala de Lavagna, y Prat Gay, de Carrió, reiteran la necesidad de devaluar cada vez que les ponen un micrófono al frente; ahora cuentan con el ‘auxilio' de Domingo Cavallo, quien está operando, como ya lo hizo en el pasado, entre los asesores financieros de Obama y la banca norteamericana. Esta oposición al kirchnerismo, de cuño patronal, se viene con ‘un pan bajo el brazo': un préstamo de ‘estabilización' del FMI, como los que se han dado a Hungría, Ucrania y Pakistán, y como el que se está discutiendo con Turquía. En todos estos casos, el FMI impuso un plan de austeridad brutal, que incluye la reducción nominal de los salarios de los empleados públicos; de todos modos, no logrará ‘estabilizar' nada, porque la fuga de capitales de los ‘países emergentes' es ya una estampida. El gobierno kirchnerista quiere evitar este trance, porque podría costarle la caída; por eso procura financiar la economía y el pago de la deuda pública con la plata de las AFJP y otras medidas intervencionistas. Un plan del FMI también podría llevar a la quiebra a una parte de la burguesía, incluso a capitales sojeros pequeños y hasta medianos, aunque beneficiará a los grandes fideicomisos agrarios y a los pulpos exportadores. Mientras tanto, sin embargo, la fuga de capitales prosigue y las condiciones para evitar una maxidevaluación se deterioran. También sigue la fuga de capitales en Brasil y la devaluación del real; en un punto de este proceso, la estantería intervencionista del gobierno va a volar por los aires. 

Con una fuga de decenas de miles de millones de dólares, es claro que una maxidevaluación sería un negociado para los que procedieron a esa fuga. Solamente en el mercado de futuros del dólar se están negociando cerca de 10.000 millones de dólares a un tipo cercano al oficial, y que en caso de devaluación masiva se quedarían con la diferencia. A cuatro pesos sacarían un beneficio de 70 centavos por dólar, o sea 7.000 millones de pesos, y a 4,50 el beneficio sería de 12.000 millones de pesos. Los especuladores en el mercado de futuros están presionando por la devaluación. 

Otro que sacaría una tajada de la devaluación sería un viejo protagonista de estos asuntos sucios, el grupo Techint, que ha visto caer el precio del acero en el mercado internacional en un 60% y que está amenazado por la competencia de las acerías chinas. 

Salida 

Mientras la conspiración devaluatoria se desenvuelve con mayor o menor caradurez, los progres y la burocracia sindical les dicen a los trabajadores que todo está bajo control y que los despidos solamente serán temporarios y que se arreglarían en un par de meses. La campaña de apaciguamiento de los obreros tiene unido al gobierno, a los capitalistas y a los opositores patronales. Una respuesta enérgica de la clase obrera desbarataría las tentativas de volver a desangrar a los trabajadores con el pretexto de una crisis. 

No es cierto que la salida a la crisis capitalista deba pasar por el rescate de los capitalistas y por la desvalorización de los salarios y la desocupación. Por lo pronto, ya se han gastado, a nivel mundial, billones de dólares en operaciones de rescate al capital, y ello sólo ha agravado la crisis capitalista al provocar un derrumbe fiscal y una desvalorización de la mayor parte de las monedas y, por sobre todo, una colosal recesión económica. El déficit fiscal de Estados Unidos, para 2009, se estima en 1,5 billones de dólares (el 11% del PBI de ese país) y los despidos han alcanzado al millón de trabajadores en siete meses. La compra, por los bancos centrales, de activos invendibles en poder de los bancos ya no se puede hacer mediante el canje por bonos emitidos por el Estado y, de aquí en más, requerirá la emisión directa de dólares, libras y euros; por lo tanto, provocará otra ronda, aún mayor, de devaluaciones, e incluso el colapso del sistema monetario. La salida a la crisis rescatando a los capitalistas con dinero público ha agravado la crisis. 

No solamente los trabajadores sino toda la sociedad requieren, entonces, otra clase de salida: la que pasa por la defensa del trabajo, de los salarios, de la educación, la vivienda y la salud. En esa dirección hay que orientar los esfuerzos. La bancarrota capitalista debe ser resuelta mediante la nacionalización sin indemnización de los capitalistas quebrados, tanto de los bancos como de sus acreedores capitalistas (fondos de inversiones de diverso tipo, monopolios de seguros). La situación del trabajo debe ser resuelta mediante el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario y un plan de obras públicas al servicio de la mayoría (educación, vivienda, salud, infraestructura) bajo el control de los trabajadores, para reactivar el desarrollo de las fuerzas productivas. Con estas reivindicaciones y perspectivas, los trabajadores debemos impulsar reuniones, discusiones y debates con vistas a un plan de lucha contra la ofensiva patronal y por una salida obrera. 

Nacionalismo, imperialismo, socialismo 

El kirchnerismo juega su suerte al intervencionismo estatal, en contraste con los Macri, Carrió y Duhalde, quienes apuestan a una salida con el FMI. Pero el intervencionismo kirchnerista es harto limitado: no toca a los bancos (que son el canal de la fuga de capitales) y orienta el dinero de las AFJP nacionalizadas al pago de la deuda pública y a mantener el esquema de negocios de las AFJP privatizadas. No pone coto a los despidos; por el contrario, busca legalizarlos con los recursos preventivos de crisis. A corto o mediano plazo, esta política debe colapsar como consecuencia de la fuga de capitales, tanto en Argentina y aun más en Brasil. La caída que ya se manifiesta en la recaudación tributaria barrería los mayores ingresos fiscales de la estatización previsional en corto tiempo. El nacionalismo oficial y sus métodos ‘estatistas' no están a la altura de las dimensiones históricas de la crisis mundial. La clase obrera debe armar su propia alternativa política, denunciando los límites del intervencionismo del kirchnerismo y combatiendo los daños que inflinge a los trabajadores, pero también desenmascarando el carácter proimperialista de la oposición igualmente patronal, que ya está preparada para actuar como agente del capital financiero internacional. 

La crisis mundial ha forzado a todas las fuerzas capitalistas -oficiales u opositoras- a innumerables virajes e improvisaciones, y a cargar con su fracaso. No hay nada que esperar de ellas, más que sufrimientos y miserias, y renovadas crisis sociales y políticas. Sobre el andarivel estratégico del derrumbe capitalista mundial llamamos a construir los otros andariveles de una victoria: una conciencia de clase de la presente situación histórica y organizaciones obreras independientes que nazcan de la lucha o se renueven con la lucha, y lleven a la lucha a millones de trabajadores. 

Jorge Altamira

Los espejitos de colores de los Kirchner

Los blanqueos de capitales dispuestos por el gobierno, así como el anuncio de un enorme plan de obras públicas, están sacados del arsenal del ilusionismo. En este caso, la Presidenta y su corte buscan distraer al público de aquello que realmente importa: la fuga de capitales, la presión de los capitalistas para devaluar fuerte el peso, y los despidos y suspensiones que crecen de día en día. Es claro que cuando se han ido del país unos 28.000 millones de dólares desde mediados de 2007 y nada menos que 6.000 millones de dólares en los últimos cuarenta y cinco días, los capitalistas no van a hacer cola para repatriar ese dinero porque se les otorgue un perdón impositivo. Tampoco van a blanquear a trabajadores que tienen la intención de despedir, porque en ese caso les van a tener que pagar indemnizaciones cuando los echen. Todo el mundo puede ver cómo las patronales están aprovechando el trabajo precario para cesantear sin contemplaciones a los contratados con costo cero (ni siquiera son defendidos por los sindicatos). Los 70.000 millones de pesos que se anunciaron para obras públicas fueron copiados de las fantasías anunciadas por los gobiernos de otros países, con la misma finalidad de engatusar a la opinión pública. La mayor parte del anuncio está encarpetado desde hace tiempo y la que resta carece de financiación. La única plata que circula a nivel mundial va al rescate de los banqueros y de los especuladores financieros, y a nivel nacional financia la fuga de capitales. 

(La ley permite blanquear capitales sin necesidad de que entren al país. Es más escandaloso que el que Cavallo sacó en los comienzos de la convertibilidad. El blanqueo tiene otro objetivo: la impunidad frente a los desfalcos y los fraudes impositivos en que está envuelta buena parte de la clase capitalista. El kirchnerismo tiene la esperanza de apaciguar a la burguesía y sus reclamos a favor de una hiperdevaluación ofreciéndole como compensación este manto de olvido.) 

Devaluación 

Como ocurre en los eventos como el que organizó la UIA, la Presidenta conocía de antemano lo que iban a plantear los patrones en el discurso oficial. En este caso, el matrimonio oficial sabía que le iban a reclamar la devaluación del peso (llevarlo a 4 por dólar, según Lascurain, el presidente de los industriales, para de ahí en más seguir con minidevaluaciones). Es así como la patronal pretende reducir los salarios reales y aumentar su tasa de beneficio, no con perdones impositivos que en nada interesan a una clase social de evasores patológicos. Pero la Presidenta no recogió el guante, no polemizó con sus anfitriones, ni dijo que rechazaba la maxidevaluación del peso como alternativa al plan en curso; o sea que la devaluación masiva está en la carpeta oficial. Pero una maxidevaluación del peso será también la señal para una estampida inflacionaria, que volverá a hacer añicos los salarios. En este caso, tendremos un 2001 con yapa y una fuerte tendencia a la inestabilidad política. 

Los patrones de la UIA vocearon su reclamo devaluacionista sin considerar que le hacían eco, delante del gabinete, a los opositores del kirchnerismo. González Fraga, del ala de Lavagna, y Prat Gay, de Carrió, reiteran la necesidad de devaluar cada vez que les ponen un micrófono al frente; ahora cuentan con el ‘auxilio' de Domingo Cavallo, quien está operando, como ya lo hizo en el pasado, entre los asesores financieros de Obama y la banca norteamericana. Esta oposición al kirchnerismo, de cuño patronal, se viene con ‘un pan bajo el brazo': un préstamo de ‘estabilización' del FMI, como los que se han dado a Hungría, Ucrania y Pakistán, y como el que se está discutiendo con Turquía. En todos estos casos, el FMI impuso un plan de austeridad brutal, que incluye la reducción nominal de los salarios de los empleados públicos; de todos modos, no logrará ‘estabilizar' nada, porque la fuga de capitales de los ‘países emergentes' es ya una estampida. El gobierno kirchnerista quiere evitar este trance, porque podría costarle la caída; por eso procura financiar la economía y el pago de la deuda pública con la plata de las AFJP y otras medidas intervencionistas. Un plan del FMI también podría llevar a la quiebra a una parte de la burguesía, incluso a capitales sojeros pequeños y hasta medianos, aunque beneficiará a los grandes fideicomisos agrarios y a los pulpos exportadores. Mientras tanto, sin embargo, la fuga de capitales prosigue y las condiciones para evitar una maxidevaluación se deterioran. También sigue la fuga de capitales en Brasil y la devaluación del real; en un punto de este proceso, la estantería intervencionista del gobierno va a volar por los aires. 

Con una fuga de decenas de miles de millones de dólares, es claro que una maxidevaluación sería un negociado para los que procedieron a esa fuga. Solamente en el mercado de futuros del dólar se están negociando cerca de 10.000 millones de dólares a un tipo cercano al oficial, y que en caso de devaluación masiva se quedarían con la diferencia. A cuatro pesos sacarían un beneficio de 70 centavos por dólar, o sea 7.000 millones de pesos, y a 4,50 el beneficio sería de 12.000 millones de pesos. Los especuladores en el mercado de futuros están presionando por la devaluación. 

Otro que sacaría una tajada de la devaluación sería un viejo protagonista de estos asuntos sucios, el grupo Techint, que ha visto caer el precio del acero en el mercado internacional en un 60% y que está amenazado por la competencia de las acerías chinas. 

Salida 

Mientras la conspiración devaluatoria se desenvuelve con mayor o menor caradurez, los progres y la burocracia sindical les dicen a los trabajadores que todo está bajo control y que los despidos solamente serán temporarios y que se arreglarían en un par de meses. La campaña de apaciguamiento de los obreros tiene unido al gobierno, a los capitalistas y a los opositores patronales. Una respuesta enérgica de la clase obrera desbarataría las tentativas de volver a desangrar a los trabajadores con el pretexto de una crisis. 

No es cierto que la salida a la crisis capitalista deba pasar por el rescate de los capitalistas y por la desvalorización de los salarios y la desocupación. Por lo pronto, ya se han gastado, a nivel mundial, billones de dólares en operaciones de rescate al capital, y ello sólo ha agravado la crisis capitalista al provocar un derrumbe fiscal y una desvalorización de la mayor parte de las monedas y, por sobre todo, una colosal recesión económica. El déficit fiscal de Estados Unidos, para 2009, se estima en 1,5 billones de dólares (el 11% del PBI de ese país) y los despidos han alcanzado al millón de trabajadores en siete meses. La compra, por los bancos centrales, de activos invendibles en poder de los bancos ya no se puede hacer mediante el canje por bonos emitidos por el Estado y, de aquí en más, requerirá la emisión directa de dólares, libras y euros; por lo tanto, provocará otra ronda, aún mayor, de devaluaciones, e incluso el colapso del sistema monetario. La salida a la crisis rescatando a los capitalistas con dinero público ha agravado la crisis. 

No solamente los trabajadores sino toda la sociedad requieren, entonces, otra clase de salida: la que pasa por la defensa del trabajo, de los salarios, de la educación, la vivienda y la salud. En esa dirección hay que orientar los esfuerzos. La bancarrota capitalista debe ser resuelta mediante la nacionalización sin indemnización de los capitalistas quebrados, tanto de los bancos como de sus acreedores capitalistas (fondos de inversiones de diverso tipo, monopolios de seguros). La situación del trabajo debe ser resuelta mediante el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario y un plan de obras públicas al servicio de la mayoría (educación, vivienda, salud, infraestructura) bajo el control de los trabajadores, para reactivar el desarrollo de las fuerzas productivas. Con estas reivindicaciones y perspectivas, los trabajadores debemos impulsar reuniones, discusiones y debates con vistas a un plan de lucha contra la ofensiva patronal y por una salida obrera. 

Nacionalismo, imperialismo, socialismo 

El kirchnerismo juega su suerte al intervencionismo estatal, en contraste con los Macri, Carrió y Duhalde, quienes apuestan a una salida con el FMI. Pero el intervencionismo kirchnerista es harto limitado: no toca a los bancos (que son el canal de la fuga de capitales) y orienta el dinero de las AFJP nacionalizadas al pago de la deuda pública y a mantener el esquema de negocios de las AFJP privatizadas. No pone coto a los despidos; por el contrario, busca legalizarlos con los recursos preventivos de crisis. A corto o mediano plazo, esta política debe colapsar como consecuencia de la fuga de capitales, tanto en Argentina y aun más en Brasil. La caída que ya se manifiesta en la recaudación tributaria barrería los mayores ingresos fiscales de la estatización previsional en corto tiempo. El nacionalismo oficial y sus métodos ‘estatistas' no están a la altura de las dimensiones históricas de la crisis mundial. La clase obrera debe armar su propia alternativa política, denunciando los límites del intervencionismo del kirchnerismo y combatiendo los daños que inflinge a los trabajadores, pero también desenmascarando el carácter proimperialista de la oposición igualmente patronal, que ya está preparada para actuar como agente del capital financiero internacional. 

La crisis mundial ha forzado a todas las fuerzas capitalistas -oficiales u opositoras- a innumerables virajes e improvisaciones, y a cargar con su fracaso. No hay nada que esperar de ellas, más que sufrimientos y miserias, y renovadas crisis sociales y políticas. Sobre el andarivel estratégico del derrumbe capitalista mundial llamamos a construir los otros andariveles de una victoria: una conciencia de clase de la presente situación histórica y organizaciones obreras independientes que nazcan de la lucha o se renueven con la lucha, y lleven a la lucha a millones de trabajadores. 

Jorge Altamira

La "flota" de Moyano

Masacre en el Smata

Dos días antes de empezar a versear sobre la triple indemnización, Moyano había sorprendido al país con su declaración de que "no hay algo concreto de despidos y suspensiones". A reglón seguido completó: "Sabemos de cortes de extras, de algunos adelantos de vacaciones, pero no hay problemas con la flota de trabajadores efectivos". 

En las últimas horas se han producido 368 despidos en Volkswagen de Córdoba y 226 en Gestamp, una importante autopartista también afiliada al Smata, algunos de cuyos despedidos realizan piquetes. A esto se suman 800 trabajadores más de distintas autopartistas menores y los ya conocidos 300 trabajadores que fueron a la calle en Renault. 

El responsable de la Cámara de Industriales Autopartistas cordobesa reconoció que los despedidos en los últimos 40 días representan el 57% de esa actividad. Si tomamos en cuenta el número de compañeros de Iveco, Renault, Volkswagen y Fiat, en la actividad de las terminales se ha despedido a más del 10% de los trabajadores, hay suspensiones masivas hasta fin de año y Volkswagen anunció 70 días con suspensiones para los primeros meses del año que viene. 

Altamirano, del Smata de Córdoba, aclaró que no se había tocado a un solo trabajador efectivo, que los despedidos son todos del cuarto turno, que se procedió contra los que realizan extras y los que trabajan en feriados y fines de semana. 

Es muy claro que estamos ante una masacre de puestos de trabajo y que se trata de una política consciente de la burocracia. En General Motors de Rosario, donde los trabajadores y su Cuerpo de Delegados resisten las suspensiones que serán la antesala de 156 despidos de efectivos, y que buscan un sistema de rotación que admite rebaja de salarios para todos, hay 40 contratados que ya están en la calle y 200 más que tendrán el mismo destino a medida que venzan los contratos. 

De manera que aquellas palabras de Moyano sobre la "flota" de efectivos fue entendida por las patronales como un ‘empiecen por los contratados'. La cuestión de la triple indemnización es un verso para ganar tiempo, será un proyecto más de los tantos que fueron al cajón hasta perder estado parlamentario, que por otro lado sólo rechaza el despido sin causa, es decir que acepta la causa de la crisis y mantiene la legislación de recursos de crisis. 

La experiencia de Volkswagen es terminante, lo es también para General Motors. Al cabo de la suspensión del cuarto turno sobrevino el despido. Ni suspensiones ni despidos: prohibición de ambas cosas, reparto de las horas de trabajo, asambleas en todas las fábricas cordobesas y asamblea general del Smata para votar un plan de lucha. Paro general de la CGT y la CTA, de Córdoba y de Rosario. Paro nacional ya contra los despidos y suspensiones. 
N.P.

El 82% móvil es un derecho inalienable

El kirchnerismo no impulsó la eliminación de las AFJP para beneficiar a los jubilados o a los futuros jubilados. Así lo demuestra la ley aprobada, que no contiene siquiera un aumento para 2008, a pesar de que sólo en un año las jubilaciones perdieron 10 puntos (hubo dos aumentos de 7,5% contra una inflación del 25%), ni tampoco contempla un aguinaldo extra, ni recomposición de los haberes de acuerdo con el fallo Badaro. Queda claro, como dijimos desde un primer momento en Prensa Obrera, que Kirchner pretende concentrar los recursos acumulados de las AFJP y los futuros aportes de los trabajadores para evitar la cesación de pagos de la deuda pública, y financiar y socorrer a distintos grupos económicos golpeados por al crisis interna e internacional.

El titular de la Anses, Amado Boudou, se deshizo en declaraciones para "vender" la teoría de que ahora la Anses va a tener un Fondo de Garantía mayor, que eso le daría mayor sustentabilidad al régimen público y que va a garantizar que las inversiones no se desvaloricen. Lo que quiso decir, en realidad, es que la Anses no saldrá a vender los bonos y las acciones de las empresas que recibirá de las AFJP, porque si lo hiciera deprimiría aún más los precios y malvendería esos activos, por los cuales sólo recibiría migajas. Como nada va a cambiar, la Anses está siguiendo la misma "lógica inversora" que las AFJP: la ley le fija, precisamente, el mismo menú de inversiones que tenían las AFJP, salvo la prohibición de invertir en el exterior. 

El gobierno asegura que la Anses desarrollará el "mercado de capitales" que no impulsaron las AFJP, las cuales beneficiaron a los especuladores inmobiliarios, industriales y comerciales. Por eso, la Unión Industrial no condenó la "estatización" y Osvaldo Cornide, de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came), la apoyó, debido a la promesa oficial de que les prestaría el dinero que ingrese por la nacionalización a tasas de interés subsidiadas. Muchos grupos financieros (por ejemplo, el Banco Macro) están a la espera de que los préstamos de la Anses se canalicen a través de los bancos privados. Si esto se confirma, la burguesía habrá dado por superada la estatización de los fondos de las AFJP. 

La discusión sobre el control de los fondos y de las inversiones de la Anses (donde los centroizquierdistas quieren centrar la discusión) no apunta a beneficiar a los jubilados sino a los capitalistas. De acuerdo a las leyes previsionales y a la Constitución Nacional, las jubilaciones no dependen de las inversiones de la Anses porque son "prestaciones definidas", que el Estado debe honrar tenga o no tenga la Anses los recursos para pagarlas. Las jubilaciones son un salario, que los trabajadores cobran al margen de los negocios y las ganancias de sus patrones. El 82% móvil por el que bregan los jubilados es incondicional, con independencia de cómo la Anses preste los fondos. Por eso los jueces rechazan los argumentos de falta de fondos de la Anses cuando un jubilado reclama que se le pague el ‘beneficio definido', al cual tiene derecho. 

En tanto, para los trabajadores y los jubilados las cosas siguen igual o peor. Ya dijimos que sólo en 2008, las jubilaciones perdieron 10 puntos. Que la fórmula de movilidad es un engaño porque determina los aumentos por debajo de la suba que registren los salarios. El gobierno sigue sin reconocer la retroactividad y el reajuste de los haberes al millón de jubilados a los que no se les otorgó la fórmula Badaro. Las jubilaciones siguen siendo del 40% del sueldo medio, muy lejos del 82% móvil. 

Por todo esto, el PO plantea:
• Aumento general de las jubilaciones y pensiones para alcanzar el 82% móvil. 

Diego Diéguez

Las AFJP son un robo

Adolfo Prat Gay, el economista de Carrió, aportó un dato demoledor sobre las AFJP, aunque con el objetivo de defenderlas ("mal menor"), con lo que su denuncia lo convierte en un embustero. 

"A valores de hoy, los afiliados llevan pagados casi 30.000 millones de pesos en comisiones como contrapartida de la administración de sus ahorros que, bien valuados, no llegan a los 80.000 millones de pesos que se informan oficialmente" (La Nacion, 21/11). Lo que Prat Gay no dijo es que, en todos esos años, los aportes de los trabajadores sumaron 65.000 millones de pesos y que "bien valuados", los fondos valen hoy 69.000 millones de pesos.
De estos números se desprende que la jubilación privada fue un negocio ruinoso para los trabajadores porque los 69.000 millones de pesos aportados deberían valer ahora más de 150.000 millones de pesos, tomando en cuenta lo que subió el dólar o las tasas de interés devengadas en todos esos años. La rentabilidad del sistema fue francamente negativa, o sea, que se fue comiendo el propio capital. Mientras los trabajadores siguieron aportando a un barril sin fondo, fue un brillante negocio para las AFJP que se repartieron las comisiones entre sus directivos y accionistas. 

Prat Gay dice que la culpa de esta debacle fue del gobierno porque las AFJP estaban obligadas a invertir más del 50% de sus carteras en bonos oficiales. ¿De cuál gobierno? De todos, incluso de aquellos en los que él participó, como partidario activo de la privatización provisional. En Chile, las AFP perdieron 35.000 millones de dólares en 15 meses, más que sus pares argentinas. Y lo mismo pasó en Perú, Colombia o México... O sea que fue un negocio ruinoso para los trabajadores. 

No es cierto que las AFJP estaban obligadas a invertir la mitad en bonos del Estado. Las inversiones de las AFJP siempre fueron voluntarias, con límites de inversión del 50% (salvo a fines de 2001 por un decreto de su inspirador y defensor, Domingo Cavallo). Lo que sucede es que el nacimiento de las AFJP generó un mercado de deuda pública al desfinanciar al Estado, quien tuvo que salir a pedir prestado porque dejó de recibir los aportes que fueron a parar a las AFJP. 

Este carácter parasitario y usurero de las AFJP es común a todos los sistemas de jubilación privada (en los países de América Latina, en promedio las AFJP tienen invertidos el 70% de sus fondos en bonos del Estado, con excepción de Chile), por lo que los altos rendimientos que obtienen en los primeros años terminan por conducir a los distintos países a la cesación de pagos y al default, como sucedió en la Argentina en 2001 y se perfila ahora nuevamente en casi toda América Latina. Los fondos de pensiones están quebrando en Estados Unidos y en Europa porque participaron del gran mercado especulativo que hoy se derrumba sin remedio. 
Diego Diéguez

AEROLINEAS ARGENTINAS

La expropiación no es tal

El proyecto de ley de expropiación de Aerolíneas y Austral declara a la empresa "de utilidad pública" y le asigna un valor de 1 peso, pero se hace cargo de una deuda que ya supera los 1.000 millones de dólares.  

La UCR y el PRO se oponen; plantean expropiar (e indemnizar) los activos de las empresas -aviones, edificios, marcas comerciales y otros bienes-, sin hacerse cargo de la deuda. El costo de esta expropiación sería similar al de reconocer la deuda. 

Para el gobierno, "no se puede dejar de pagar a los proveedores la deuda vieja, con la excusa de que fue contraída por los gerentes designados por Marsans" (Clarín, 20/11). Pero no se trata de esto, sino de determinar la deuda fraudulenta y lo que esconde la "deuda a proveedores". 

La oposición no se limita a plantear el pago de los activos; también propone una política de "cielos abiertos" a favor de los pulpos internacionales. 

El pacto sigue 

El gobierno no ha abandonado nunca una línea de compromiso. "La expropiación se da por descontada pero... desde ambos gobiernos se deben tomar recaudos para que no se deteriore la relación. Porque, más allá de AA, la sanidad del vínculo binacional condiciona también el desempeño de 270 empresas españolas de renombre con inversiones en el país, como YPF, Telefónica y Gas Natural". Los costos están estimados: "se abrirá un reguero de juicios, eso es seguro. Pero sabemos que hay pocas posibilidades de que el gobierno pueda hacer otra cosa que ésta", dijo una "alta fuente" del gobierno español (La Nación, 19/11). 

Hace cuatro meses, el gobierno dejó de lado "pedir a la justicia la quiebra con continuidad de AA... lo que hubiera obligado al grupo Marsans a hacerse cargo de la fabulosa deuda acumulada". El resultado de la negociación fue que "Madrid no pondría objeciones reales (más allá de protestas formales) con una condición: que los empresarios de Marsans no asuman el monumental pasivo que concibieron de 900 millones de dólares y que sea el Estado argentino quien se haga cargo de esa pesada deuda" (Panorama empresarial, Clarín, 11/7).
Este acuerdo es el que está en marcha.  
Christian Rath

Macri contra los sin techo

El lunes 17 de noviembre, las organizaciones de lucha por la vivienda marcharon masivamente a la Jefatura de Gobierno. 

El Polo Obrero de la Capital y sus cooperativas de vivienda, junto a otras organizaciones que luchan por el derecho a vivir en la Ciudad, denunciamos que, en lo que va del año, el IVC (Instituto de la Vivienda) ejecutó apenas la mitad del presupuesto asignado. Para evitarse problemas el año próximo, el proyecto de presupuesto para 2009 reduce en 43% las partidas destinadas al IVC. Caen de 484 a 280 millones. 

El caso más emblemático es el presupuesto en materia de vivienda para las villas 31, 31 bis, 3 y Rodrigo Bueno: 2,8 millones entre 2009 y 2011. ¡Cien pesos por familia por año! 

Macri dejó sin presupuesto a los beneficiarios de la Ley 341, que financiaba la autoconstrucción de vivienda por parte de cooperativas. 

Ahora más que nunca, las organizaciones de los sin techo, los movimientos villeros, las organizaciones sociales, los estudiantes, los médicos, los maestros y todos los que van a ser golpeados por los impuestazos de Macri, estamos llamados a coordinar en una gran asamblea para se vaya el empresario Macri y para generar un gobierno sobre nuevas bases sociales. 
Guillermo Leyenda

Villa 31: Un compromiso precario

A raíz del corte protagonizado por los vecinos de la Villa 31, estalló una particular pelea entre los gobiernos de Macri y de Kirchner. Polemizan sobre la propiedad de los terrenos donde está asentada la villa, que pertenecen al Estado nacional y que el gobierno macrista reclama para sí. Pero ninguno de los dos gobiernos quiere la urbanización integral de la villa. 


Disputan la "jurisdicción" para llevar adelante una misma política: la erradicación y la entrega de sus tierras al capital financiero. 

Un fallo judicial determinó que las construcciones en altura de la villa "no cumplen con el Código de Edificación", algo que, de hecho, no ocurre con ninguna de las construcciones villeras. El gobierno de Macri usa el fallo para iniciar demoliciones. Por lo pronto, implantó un verdadero ghetto en la villa, prohibiendo el ingreso y la circulación de materiales para construcción. 

El gobierno nacional dice no tener responsabilidad sobre la 31, puesto que "sólo" es propietario de sus tierras. Pero se trata de una atribución suficiente para llevar adelante la transformación de la villa en un barrio. En cambio, una legisladora kirchnerista acaba de pronunciarse por "una urbanización para la villa que, por supuesto, no será para todos". Se trata del viejo proyecto de Ibarra, que contendrá, a lo sumo, al 10% de las familias actuales. No es una urbanización, sino una maniobra para dividir a la villa y transformar a una parte de los vecinos en arietes de un desalojo masivo. Pero profesionales y técnicos de la Facultad de Arquitectura han elaborado un proyecto que alberga, con espacios públicos y servicios, a todos los habitantes actuales de la 31 y de la 31 bis. No hay ninguna "inviabilidad" para la transformación de la villa en un barrio; sólo se trata de quebrar a los intereses del capital financiero. 

Tres días después de los cortes en la autopista, el gobierno recibió a algunas organizaciones de la villa. El compromiso al que arribó con ellas es precario: pretende que los movimientos villeros colaboren en frenar nuevas radicaciones de vecinos. Es decir que los derechistas reiteran una política de división y cooptación. Pero no han ofrecido nada en materia de urbanización: sólo promesas difusas en materia de la provisión de algunos servicios. 

Apoyamos el reclamo y la lucha de los vecinos, del que participamos a través de nuestros compañeros del Polo y el PO de la Villa 31. Reclamamos la inmediata asistencia a los reclamos edilicios, de agua y de luz; que se lleve adelante la urbanización integral bajo el control de delegados electos para hacer de la villa un barrio integrado al tejido urbano de la Ciudad. 
Marcelo Ramal